Recientemente, estuvimos en una charla en el espacio de Docentes Digitales con Melisa Herrera, líder en diseño instruccional y profesora universitaria. Donde abordamos un tema fundamental para la educación actual: cómo subirnos a la ola de la tecnología y la inteligencia artificial dentro del aula.
Durante nuestra conversación, exploramos ideas buscando comprender cómo incorporar estas innovaciones gradualmente y con un fuerte sentido pedagógico. En este artículo, compartiré reflexiones extensas y detalladas sobre esta entrevista, para acercar estos conceptos a cualquier persona interesada en transformar la enseñanza.
Las Dos Olas de la Transformación Educativa
Para entender nuestro contexto tecnológico actual, hay que analizar los eventos históricos recientes. Melisa Herrera describe nuestro momento educativo a través de la metáfora de dos grandes olas de cambio.
Primera ola
La primera ola llegó drásticamente con la pandemia, obligando a instituciones globales a cerrar sus puertas y trasladar escenarios presenciales a entornos completamente virtuales de un día para otro. Durante esa etapa de intenso aprendizaje, los profesores descubrieron y dominaron múltiples plataformas digitales. Al retornar gradualmente a la presencialidad, muchos educadores decidieron volver a las prácticas tradicionales. Tras enfrentar un proceso arduo de adaptación, optaron por guardar las herramientas digitales, asumiendo erróneamente que carecían de utilidad en un salón físico.
Segunda ola
Actualmente, enfrentamos una segunda ola: la inteligencia artificial generativa, la cual se popularizó a partir del año 2022. A diferencia de la anterior, está ola llegó para quedarse en nuestra sociedad. Ignorar esta segunda ola significa privar a los alumnos del desarrollo de competencias vitales para desenvolverse en el mundo laboral y cotidiano de hoy.
El Modelo SAMR y la Superación de la Simple Sustitución
Al momento de incorporar aplicaciones en una clase, no tendría sentido hacerlo simplemente por seguir una moda. La selección de herramientas requiere una evaluación cuidadosa basada en metas de aprendizaje claras. Para guiar este proceso, resulta ideal utilizar el modelo SAMR, creado por el doctor Rubén Puentedura. Estas siglas representan cuatro niveles de integración:
- Sustitución
- Aumento
- Modificación y
- Redefinición.
Frecuentemente, los profesores aplican únicamente la sustitución. Por ejemplo, cambiar una presentación tradicional de pizarrón por diapositivas digitales llamativas constituye un acto básico de sustitución. Hacer que las letras tengan animaciones atractivas mediante aplicaciones modernas resulta visualmente agradable, pero falla en cambiar el resultado educativo si el profesor continúa realizando un monólogo frente al grupo.
Durante la entrevista, recordamos una frase de Guido Grinbaum, fundador de Proof of Knowledge: “innovar significa cambiar el resultado final”. Si únicamente modificamos los programas informáticos pero obtenemos frutos idénticos, fallamos en innovar y meramente modernizamos la superficie visual. Innovar de verdad implica seguir los peldaños del marco SAMR para redefinir por completo el proceso de enseñanza, logrando que el estudiante asuma el rol del conductor. Poner las herramientas en manos de los alumnos permite que ellos mismos produzcan contenido, colaboren y creen soluciones maravillosas.
Los Estándares ISTE y el Rol del Aprendiz Empoderado
Otra guía muy útil para lograr una integración pedagógica exitosa la constituyen los estándares ISTE (Sociedad Internacional para la Tecnología en la Educación). En sus inicios, buscaban preparar al maestro para dominar programas informáticos básicos enfocados en tareas administrativas, hoy en día, su enfoque principal radica en empoderar al alumno.
El primer estándar para estudiantes lleva el título de “aprendiz empoderado”. Este concepto promueve que los jóvenes tengan voz y capacidad de elección dentro del aula. Facilitar este nivel de participación implica permitirles elegir cómo demostrar sus conocimientos, seleccionando las aplicaciones que prefieran utilizar para sus proyectos.
Nuestro trabajo es acompañar y guiar el aprendizaje de los alumnos. Parecido a un director de orquesta, el profesor dirige la sesión y mantiene el orden, mientras otorga libertad creativa a sus alumnos. Este cambio desarrolla habilidades fundamentales, como el liderazgo y la empatía, especialmente cuando los jóvenes asumen la responsabilidad de enseñar el manejo de un programa a sus propios compañeros.
Superando las Barreras mediante el Coaprendizaje
No podemos negar que este cambio enfrenta múltiples obstáculos dentro del sector educativo. Melisa Herrera describe esta situación como un enorme muro de ladrillos. El obstáculo más pesado actualmente radica en la escasez de tiempo frente al aprendizaje técnico. Cuando un maestro atiende a muchos alumnos y tiene bastantes responsabilidades administrativas, es difícil hallar horas libres para estudiar actualizaciones informáticas. Una segunda barrera importante es la inseguridad y el temor. Muchos adultos temen quedar en ridículo frente a estudiantes que manejan dispositivos móviles con mayor fluidez.
Para derribar estos muros, Melisa Herrera sugiere adoptar la postura del coaprendizaje. Con este enfoque, el educador acepta aprender junto a su grupo. Invitar a los jóvenes a compartir sus conocimientos técnicos enriquece la dinámica escolar.
Curaduría Tecnológica, Accesibilidad y Ejemplos Prácticos
Con tantas aplicaciones disponibles, nos toca filtrar y elegir las herramientas más útiles. Debemos analizar estratégicamente cuáles verdaderamente benefician el aprendizaje. Evitar el uso excesivo de tecnología previene la sobrecarga cognitiva, una condición perjudicial donde los alumnos olvidan el tema central por intentar comprender simultáneamente múltiples plataformas desconocidas.
La accesibilidad representa otro factor importante. Antes de elegir un programa costoso o con limitaciones de participación, debemos verificar su viabilidad real en nuestro entorno. Es recomendable priorizar alternativas gratuitas o aprovechar los paquetes informáticos institucionales existentes. Convertirse en un educador “todo terreno” significa adaptarse a los recursos disponibles en cada contexto particular.
En aulas numerosas de cincuenta alumnos, podemos implementar estaciones de trabajo rotativas bajo el modelo de aprendizaje híbrido. En una estación, los jóvenes resuelven un problema creativo de forma colaborativa, mientras en otra estación plasman ideas mediante escritura tradicional. Adicionalmente, metodologías como el pensamiento de diseño o el trabajo por proyectos resultan extraordinarias para fomentar la participación activa.
Para niveles preescolares, donde los niños no tienen tabletas personales, debemos adaptar los recursos. Se pueden diseñar actividades visuales en plataformas modernas, luego imprimir dichos materiales para que los infantes interactúen físicamente tachando figuras con crayones sobre papel. Alternativamente, el docente puede proyectar imágenes de realidad aumentada desde su propio dispositivo central, garantizando que todo el grupo disfrute la experiencia visual.
Formación Continua y Nuevas Herramientas
Integrar avances tecnológicos requiere un análisis detallado y una visión pedagógica clara. No tendría sentido modernizar la superficie visual de nuestras presentaciones si mantenemos las mismas prácticas pasivas del siglo pasado. El verdadero éxito educativo ocurre cuando trasladamos el poder creativo a las manos del alumno, brindándole opciones para explorar y expresarse libremente. Las herramientas continuarán evolucionando, pero nuestro papel como guías y facilitadores del conocimiento perdurará.
Referencias
- Docentes Digitales | Delia Bernal. (s.f.). Cómo subirte a la ola de la tecnología y la IA en el aula [Video]. YouTube. https://youtube.com/live/iuf-FEo0zRw





